Hay bodas bonitas… y luego están las bodas que se sienten. Las que te hacen suspirar, guardar ideas en tu carpeta de inspiración y pensar: “sí, así quiero que sea la mía”. La de Sam Kerr y Kristie Mewis pertenece, sin duda, a esta última categoría.
Después de años de amor, kilómetros de distancia y una vida compartida bajo los focos del fútbol internacional, las dos deportistas sellaron su historia con un “sí, quiero” inolvidable, rodeadas de lujo, emoción y una energía festiva que traspasó pantallas.
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Una historia que inspira
Se conocieron en 2019, casi como quien no sabe todavía que está a punto de cambiar su vida. El fútbol fue el punto de partida, pero el vínculo se consolidó con el tiempo y los reencuentros clave. Uno de ellos, decisivo, llegó en los Juegos Olímpicos de Tokio, donde, incluso defendiendo camisetas rivales, quedó claro que lo suyo iba más allá de la competencia.
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El compromiso llegó en 2023 como una declaración de intenciones: apostar y construir juntas. Dos años después, en 2025, la llegada de su hijo terminó de dar forma a un proyecto de vida compartido, tan real como inspirador, en el que el amor, la familia y la carrera profesional conviven sin renuncias.
Un escenario de película (y de ensueño)
La cita fue el 31 de diciembre de 2025, una fecha que ya de por sí promete magia. El lugar: Villa Dionysus, una espectacular mansión de aire veneciano en Swan Valley, Australia. Jardines infinitos, arquitectura clásica y una atmósfera romántica.
Solo 120 invitados —familia, amigos íntimos y compañeras de selección— fueron testigos de una celebración exclusiva, cuidada hasta el último detalle. Una boda íntima en espíritu, pero impactante en estética.
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Blanco y negro: cuando la elegancia marca el ritmo
Desde el primer momento quedó claro que aquí no había lugar para la improvisación. El dress code en blanco y negro unificó la escena y elevó el conjunto a otro nivel: sofisticado y moderno.
Sam Kerr apostó por la sobriedad impecable de un esmoquin negro de Hugo Boss, rematado con una flor blanca en la solapa. Minimalismo puro. Kristie Mewis, en cambio, jugó con la sorpresa —y ganó— con dos looks espectaculares.
Para la ceremonia, un vestido bordado en perlas de Berta, delicado y rompedor a la par. Para la fiesta, un diseño strapless de Kyha Studios, perfecto para bailar hasta el amanecer. Ambos acompañados por zapatos René Caovilla con cristales Swarovski. Spoiler: sí, fue tan deslumbrante como suena.
“Era el vestido de mis sueños. Lo supe en cuanto lo vi”, confesó Mewis. Y se notaba.
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El momento que hizo llorar a todos (sí, a ti también)
Si hubo un instante que tocó el corazón de todos, fue la entrada de Sam Kerr al altar de la mano de su hijo Jagger, de solo siete meses. Un gesto sencillo, pero cargado de simbolismo, que convirtió la ceremonia en algo profundamente íntimo y real. Kristie ya lo había advertido días antes: “Voy a llorar cuando eso pase”. Y no fue la única.
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Cuando cayó el sol, la boda se transformó en una auténtica celebración. Un banquete al aire libre, cócteles como Moscow Mule, vinos seleccionados y cervezas artesanales marcaron el inicio de una noche larga —muy larga—.
DJ, música en vivo y una pista de baile que no descansó hasta la madrugada. Porque sí, el amor también se celebra bailando.
Amor, familia y equilibrio
Tras el gran día, la pareja se regaló una breve pausa en la suite del Crown Towers, con vistas al río Swan, antes de volver a la rutina deportiva. La luna de miel tendrá que esperar: Sam debía reincorporarse a la pretemporada del Chelsea en Portugal.
Porque si algo define a Kerr y Mewis es ese equilibrio natural entre la vida profesional y la personal, entre el éxito, la familia y el amor construido paso a paso.
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Más allá de la boda: maternidad, visibilidad y un mensaje necesario
Antes de convertirse en protagonistas de una de las bodas más elegantes del fútbol femenino, Sam Kerr y Kristie Mewis ya habían dado un paso profundamente transformador: convertirse en madres. La llegada de su hijo no solo amplió su familia, sino que también las situó en el centro de un debate incómodo pero necesario, tras recibir comentarios homófobos que pusieron de relieve cuánto queda aún por recorrer. Su respuesta, serena y firme, fue seguir adelante, juntas, visibles y orgullosas.
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Hoy, Sam Kerr y Kristie Mewis no solo brillan dentro del campo ni protagonizan una de las bodas más elegantes del fútbol femenino. Son el reflejo de una generación que ama sin miedo, que se muestra sin pedir permiso y que entiende el amor como un espacio de libertad, fuerza y autenticidad. Un símbolo contemporáneo que inspira dentro y fuera del deporte.
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Fuente Lucia Se Casa https://ift.tt/RzY1J9P
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