martes, 20 de octubre de 2026

La escapada romántica cambia: menos monumentos y más cafés, barrios y tiempo sin hacer nada

¿Y si el mejor plan para una escapada romántica fuera no tener ningún plan? Cada vez más parejas cambian destinos con plantes interminables, por escapadas sencillas con tardes libres

La escapada romántica ya no tiene que ser una carrera de monumento en monumento, sino una oportunidad para bajar el ritmo, reconectar con tu pareja y olvidarse por unos días de la rutina. Las escapadas románticas, y en general la forma de viajar, está cambiando. Ahora buscamos desconectar del día a día y descubrir rincones especiales pero sin prisas, con tiempo para nosotros y la pareja. Y es que no hace falta tener un plan para cada día que estéis fuera, ahora lo que se lleva es el ‘slow travel’, un concepto que ya tratamos y que se basa en la idea de viajar despacio, con paciencia, disfrutando del camino y del destino.

Escapadas románticas para disfrutar sin prisas

Casi siempre hemos relacionado un viaje con grandes madrugones, con largos paseos para descubrir cada rincón de la ciudad que visitemos y con dolor de pies. Pero ahora muchas parejas prefieren vivir estas escapadas de otra forma: perderse por un barrio bonito sin planificar nada, alargar el desayuno con una conversación o simplemente dejar que el destino os sorprenda sin buscarlo. Las parejas ya no se tiran horas investigando los imprescindibles de ese lugar porque lo que les interesa es disfrutar de tiempo de calidad juntos, sin prisas ni agobios entre multitudes.

Entre el trabajo y las obligaciones del día a día, apenas queda tiempo para conversar tranquilamente, compartir una comida sin interrupciones o hacer algo juntos sin estar pensando en todo lo que hay que hacer. Por eso, los viajes románticos empiezan a dar más protagonismo a la experiencia y al descanso que al destino en sí. Un barrio bonito, una cafetería con dulces deliciosos o un hotel al que no le falta de nada puede convertirse en el recuerdo más especial.

En este contexto encontramos los hoteles con Llave MICHELIN, como el Seaside Grand Hotel Residencia, un hotel de cinco estrellas de gran lujo en Maspalomas, miembro de The Leading Hotels of the World en su selección de hoteles 2026. Este hotel, perteneciente a Seaside Collection, ha recibido una Llave MICHELIN, que reconoce a los restaurantes y hoteles más destacados del mundo. Esta Llave MICHELIN reconoce el trabajo de quienes lo hacen posible cada día.

Las estrellas de la Guía MICHELIN son conocidas por su vínculo con la restauración, y las llaves distinguen a hoteles que ofrecen estancias singulares. En este caso, el reconocimiento corresponde al hotel y al conjunto de la experiencia del huésped, desde la acogida hasta la gastronomía, pasando por el entorno y esos detalles que se perciben sin que nadie tenga que señalarlos. Y es que, al hospedaros en un lugar así, poco más vais a necesitar. Un hotel que os hará sentir como en casa y que incluye todo lo necesario para hacer de vuestra escapada el mejor de los viajes.

A pocos pasos de la playa y de las Dunas de Maspalomas, el Grand Hotel Residencia está rodeado de un frondoso jardín de palmeras. Sus villas de estilo colonial, de escala íntima, recuerdan a una residencia privada. Hay luz, vegetación y espacio para bajar el ritmo. Sin prisa. Es la forma de entender el lujo que define al hotel. En el restaurante, la cocina creativa de Wolfgang Grobauer se inspira en las tradiciones canarias y apuesta por ingredientes de la máxima calidad. el producto local ocupa un lugar destacado: una manera de acercarse a los sabores de Canarias en un ambiente cuidado que invita a quedarse un rato más.

Seaside Grand Hotel Residencia recibe Una Llave MICHELIN
Fotografía cedida por Seaside Grand Hotel Residencia

El vino tiene también su lugar, con una cuidada selección de referencias excepcionales que incluye vinos propios del Seaside Grand Hotel Residencia. Un proyecto que nace de la misma convicción que guía su gastronomía: cuidar cada detalle y dar protagonismo al territorio. El spa prolonga esa calma con su piscina de talasoterapia, sus saunas y su cueva de sal.  Un hotel donde podréis coleccionar recuerdos de lo más bonitos, sin necesidad de planes fuera porque aquí no echaréis en falta absolutamente nada más.

Y eso es lo que priorizan ahora las parejas: hoteles en los que apetezca quedarse porque ya no es solo un lugar para dormir, sino que pasa a convertirse en parte de la experiencia romántica; desayunos largos y cafés con encanto, tardes sin reservas para contemplar un atardecer, disfrutar de platos locales sin mirar el reloj… Viajes donde lo importante es dejarse llevar.

Fotografía: freepic.diller – Magnific

Lugares ideales para practicar el ‘slow travel’

Hay destinos que no necesitan de mucha planificación, más allá de la imprescindible, para disfrutarlos. Si sois una pareja aventurera, estamos seguros de que estos lugares os invitarán a dejar huecos libres para que surjan planes improvisados. Por supuesto, para disfrutar al 100% de estas escapadas románticas, no solo debéis escoger un hotel bonito y cómodo, debéis dejar a un lado el teléfono, las redes sociales y las fotografías en cada rincón. ¿Eso significa que no podemos llevarnos un bonito recuerdo con una foto romántica? No, ¡claro que podéis inmortalizar ese atardecer o esa calle con encanto! Pero no sucumbáis a la necesidad de fotografiar cada rincón que encontréis a vuestro paso ni de llevar el móvil siempre en la mano para que no se os escape nada. A veces, merece más la pena disfrutar de un momento sin pantallas que intentar capturarlo desde todos los ángulos. El objetivo es crear recuerdos juntos, no vivir la escapada intentando documentar todos.

Dicho esto, ¿qué lugares invitan a una escapada así?

1. Pueblecitos de montaña: pequeños pueblos rodeados de naturaleza, donde el tiempo parece avanzar más despacio, perfectos para disfrutar de gastronomía local, descansar en un alojamiento con encanto, respirar aire puro y contemplar unas vistas que invitan a desconectar. Y si viajáis en otoño, pocas cosas resultan más acogedoras que quedarse al abrigo de una casa rural con una bebida caliente entre las manos.

2. Pequeños pueblos cerca de la playa: destinos con casitas blancas, calles llenas de encanto y un aire bohemio que invita a olvidarse de las preocupaciones. Aquí los días transcurren entre paseos junto al mar, comidas con los pies casi en la arena y atardeceres que se esperan con un libro en la mano y que parecen no tener fin. Son lugares donde apetece vestir con prendas ligeras, sandalias y pelo al viento, sin pensar en qué toca hacer después.

Si buscamos lugares fuera de España, viajamos a pueblecitos nórdicos rodeados de naturaleza,  ciudades centroeuropeas con cafeterías acogedoras y pueblos del este de Europa donde pasear sin rumbo. Lugares que invitan a bajar el ritmo, disfrutar del entorno y compartir tiempo de calidad en pareja.

Liubliana y el Lago Bled, en Eslovenia; Bergen, en Noruega; Colmar, en Francia; Tallin, en Estonia; Hallstatt, en Austria u Óbidos, en Portugal, son lugares que hacen bajar el ritmo, disfrutar de los pequeños placeres y de las conversaciones de pareja sin que nada os moleste.



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