Nieves y Pedro se conocían desde la universidad, pero no fue hasta 2015 cuando sus caminos se cruzaron de verdad. Casi diez años más tarde, celebraron su “sí, quiero” rodeados de familia y amigos
Aunque ambos son de Almería, Nieves y Pedro se conocían de su etapa universitaria en Granada, alrededor de 2012-2013. Coincidían de lejos, compartían amigos y lugares, pero en aquel momento sus caminos aún no estaban destinados a cruzarse de verdad. No fue hasta las Navidades de 2015, gracias a un amigo en común, cuando empezaron a coincidir más.

Nieves ya había vuelto a Almería y Pedro seguía viviendo en Granada, así que su historia comenzó poco a poco, entre reencuentros, planes improvisados y muchos fines de semana recorriendo kilómetros para verse. Al año siguiente los dos estaban en Almería y, desde entonces, han ido creciendo juntos en cada etapa importante de sus vidas: fin de la universidad, primeros trabajos, momentos increíbles y no tan buenos, pero siempre superándolos juntos… todos esos pequeños momentos cotidianos que al final son los que construyen una historia de verdad.
Casi diez años después llegó el “sí, quiero”, el día más importante de sus vidas, rodeados de todos sus seres queridos. Curiosamente, la propuesta fue tan inesperada como perfecta.

“En 2024 organicé un viaje sorpresa a Roma por el 30 cumpleaños de Pedro, porque él nunca había estado y sabía que le haría muchísima ilusión. Pero el primer día fue él quien me sorprendió a mi pidiéndome matrimonio en una de las ciudades más mágicas del mundo”, nos cuenta Nieves.
Nieves y Pedro: los novios
- El vestido de novia
Nieves tenía claro que su vestido tenía que ser de María Barragán. “De hecho, no visité ninguna otra tienda ni atelier; para mí era ella desde el principio. Quizás no fui la típica novia que llega con cientos de referencias, fotos o ideas muy definidas. Y creo que, precisamente por eso, el reto para María era aún mayor. Pero desde el primer momento supo entender perfectamente qué necesitaba y cómo quería sentirme ese día”.

La idea de nuestra novia era lucir un vestido clásico, elegante y sencillo, pero sobre todo muy personal. “Quería sentirme cómoda y natural, sin artificios ni excesos. Nunca me he sentido identificada con los looks recargados y tenía muy claro que no quería verme disfrazada. Siempre he pensado que ‘menos es más’, y creo que eso quedó reflejado perfectamente en el resultado final”.

El vestido tenía un significado de lo más especial para Nieves porque incluía pequeños guiños a sus padres. Por un lado, la silueta recta tipo tubo y la gran sobrefalda con una larga cola desmontable estaban inspiradas en el vestido de novia de su madre. Y, por otro lado, las mangas con detalle de puño de gemelo era un homenaje a su padre, que por su trabajo siempre ha ido vestido de traje. “Poder llevar esos detalles conmigo en un día tan importante hizo que el vestido fuese aún más único y emotivo”.


- Las joyas
Ese día Nieves no quería llevar demasiadas joyas, así que las piezas que llevara debían tener un significado especial para ella y así fue. Llevó joyas muy sentimentales y ligadas a su familia.

“Los pendientes pertenecen a mi familia materna y habían sido de la madre de mi abuelo. Él, desgraciadamente, ya no está con nosotros, así que llevarlos ese día era también una forma muy bonita de sentirlo cerca y de tener un pedacito suyo conmigo en un momento tan importante.

Mi tía los ha conservado siempre con muchísimo cariño y están impecables. Además, he sido la primera nieta en casarse y en llevarlos, así que para mí era una mezcla de responsabilidad, orgullo y mucha emoción”.

En cuanto a los anillos, llevó su anillo de pedida, un solitario con una esmeralda verde porque el verde siempre ha representado a la pareja y guarda un significado especial para ellos. Junto a este, otro anillo que le regaló su hermano por la boda. “Me hacía muchísima ilusión llevar ambos juntos porque, de alguna manera, representaban a las personas más importantes de mi vida acompañándome ese día”.
- Los zapatos
Los zapatos fueron de Flor de Asoka, una marca que le recomendaron muchísimas amigas y con la que, según la novia, no pudo acertar más. “Al principio no tenía nada claro: ni el diseño, ni el color, ni el estilo exacto que quería. Me probé muchísimos modelos hasta encontrar los definitivos, pero en cuanto di con ellos supe que eran perfectos para mi.

Además de encajar totalmente con el vestido y con la estética que buscaba, fueron increíblemente cómodos. De hecho, llevaba preparados unos zapatos de cambio para la fiesta porque pensaba que los necesitaría después de tantas horas, pero nunca llegué a ponérmelos. Estuve toda la boda con los mismos sin darme ni cuenta, disfrutando y bailando sin parar. Creo que eso dice muchísimo de una buena elección”.
- El maquillaje y el peinado
Para su maquillaje contactó primero con Inma Jiménez, también por recomendación de sus amigas y fue otro acierto absoluto. Nieves tenía claro que quería un maquillaje natural, sencillo y elegante, algo con lo que se sintiera identificada y cómoda. Desde la primera prueba entendió perfectamente lo que buscaba y, de hecho, no tuvo que cambiar absolutamente nada. Todo encajó desde el primer momento.

“Además de su talento, Inma tiene una cercanía y una calma muy especiales. En los momentos previos, cuando más nerviosa podía estar, consiguió transmitirme muchísima tranquilidad. Maquilló tanto a mi madre como a mí y siempre decimos que probablemente fue el día en el que más guapas nos hemos sentido”.
Gracias a ella conoció también a la encargada de su peinado, María, de Peluquería Capri. “Durante prácticamente un año estuve yendo a la peluquería para preparar el cabello de cara a la boda: tratamientos, corte, color… tanto mi madre como yo. Y, sinceramente, ya se ha convertido en nuestra peluquería de confianza.
Para el gran día, Nieves lució una coleta sencilla con ligeras ondas.

Lo más bonito de todo fue el ambiente que se creó entre ellas. Hacen un equipo perfecto y consiguieron que los preparativos fueran justo como yo soñaba: nada tensos ni estresantes, sino todo lo contrario. Entre risas, conversaciones y muchísima naturalidad, parecía que nos conocíamos de toda la vida y que estábamos pasando la mañana entre amigas”
- Belleza: tratamientos beauty previos a la boda
En cuanto a los tratamientos previos a la boda, Nieves fue bastante sencilla. No quiso obsesionarse ni hacerse demasiadas cosas, simplemente cuidarse y sentirse bien con ella misma. Durante los meses previos estuvo realizándose varias limpiezas faciales en el centro de belleza Encarni Rodríguez y, dos días antes de la boda, realizó el tratamiento de velo de colágeno para aportar un extra de luminosidad e hidratación a la piel.

Además, desde en centro le recomendaron una rutina de cremas y cuidados que siguió durante el año previo y que le ayudó mucho a preparar la piel de forma natural.
“La realidad es que no me hice muchos más tratamientos porque quería seguir viéndome como siempre, solo en mejor versión ese día”, explica Nieves.
- Las flores
Para la parte floral confiaron en Gracia y Penca, una floristería que ya conocían nuestros novios y cuya forma de entender la decoración encajaba perfectamente con lo que imaginaban nuestros novios para su día.

“Al casarnos en noviembre, tenía claro que quería una decoración floral con guiños otoñales, elegante pero cálida y que además armonizara con el estilo andaluz de la finca. Buscábamos algo muy natural, acogedor y coherente con el entorno, sin excesos, pero lleno de detalles bonitos”.

El equipo de Gracia y Penca entendió desde el primer momento la idea que querían los novios y consiguieron crear una atmósfera preciosa y muy especial. Además de las flores, también se encargaron del seating plan y de otros muchos detalles decorativos. Todo siguió la misma línea estética. “Me encantó porque cada rincón tenía sentido y todo parecía perfectamente conectado entre sí”.

- El novio
Pedro sí visitó varias tiendas antes de decidirse, pero finalmente encontró el traje perfecto en Javier Cañizares.

“Él tenía muy claro desde el principio que quería llevar un chaqué gris oscuro, combinado con chaleco en la misma tonalidad, apostando por un estilo clásico, elegante y atemporal. Y sinceramente, no puso elegir mejor”, confiesa nuestra protagonista.

“El traje encajaba perfectamente con él y con el estilo de la boda. Era sencillo y muy fiel a su personalidad. Cuando lo vi vestido el día de la boda pensé exactamente eso: no podía ir más guapo”.
- La madrina y la madre de la novia
La madrina lució un diseño de Pronovias.

Después de varias pruebas y de valorar distintas opciones, finalmente se decantó por un vestido muy acorde a su estilo y personalidad, y no pudo haber sido una elección más acertada. Era un diseño elegante y muy favorecedor, acompañado de un precioso tocado que completaba el look. Con detalles de pedrería en la cintura que aportaban un punto sofisticado muy especial.

Por otro lado, la madre de la novia.

“Mi madre tenía muy claro desde el principio que quería confiar en María Barragán para el diseño de su vestido. Fue un proceso que disfrutamos muchísimo juntas, compartiendo las pruebas y viviendo cada detalle con mucha ilusión. El resultado no pudo ser mejor: un vestido que la representaba al cien por cien y con el que estaba guapísima. Para mí fue muy especial poder acompañarla en todo ese proceso y vivirlo a su lado”.

Ceremonia y celebración
La ceremonia se celebró en la Catedral de la Encarnación de Almería.

Fue una elección muy especial para los novios, ya que querían un lugar con historia, belleza y un significado profundo. “Desde el primer momento supimos que ese sería el sitio adecuado. La catedral tiene una presencia imponente, pero al mismo tiempo transmite mucha paz y recogimiento, lo que hizo que la ceremonia se sintiera muy emotiva e íntima.

Fue un momento lleno de emoción, rodeados de toda nuestra familia y amigos más cercanos. Todo se vivió con mucha intensidad, entre miradas, nervios y mucha felicidad, siendo conscientes de lo importante que era lo que estábamos viviendo.

Recuerdo especialmente la sensación de entrar y ver a todos allí, y sentir que empezaba uno de los días más importantes de nuestra vida, en un lugar que no podía encajar mejor con lo que queríamos para ese ‘sí, quiero’.”

La celebración posterior se llevó a cabo en Hacienda Campogádor y, según los novios, fue una de las mejores decisiones de toda la boda.

“Visitamos varias fincas antes y, aunque ya teníamos algunas opciones en mente, fuimos a conocer Hacienda Campogádor sin demasiadas expectativas. Pero fue llegar allí y sentir algo muy especial. Desde el primer momento tuvimos la sensación de estar en casa y los dos nos miramos pensando exactamente lo mismo: ‘tiene que ser aquí’.

Esa finca era exactamente lo que soñaban nuestros novios: un lugar con estilo andaluz muy marcado, lleno de naranjos, muchísimo verde y espacios abiertos preciosos.

Con esencia elegante pero acogedora, muy natural y, además contaba con distintos ambientes y un salón interior espectacular que hacía que todo fluyera perfectamente. “Sentíamos que cada rincón tenía encanto y personalidad. Simplemente, era perfecta para nosotros”.

Pero, además del espacio, hubo algo fundamental que recalcan nuestros novios: las personas.

“Mai y Ricardo, los dueños, fueron increíbles desde el principio. Súper cercanos, atentos y siempre dispuestos a ayudarnos en todo. Sentimos que eran amigos acompañándonos durante todo el proceso. Todo fue muy fácil, orgánico y natural. Nos ayudaron muchísimo con ideas, organización y recomendaciones de proveedores, y siempre con una tranquilidad y una ilusión que hicieron que disfrutar de los preparativos fuese realmente sencillo”.

El catering que escogieron fue Catering Alcazaba.


Nieves y Pedro tenían claro que querían apostar por un catering local, de Almería, y no pudieron acertar mejor. Señalan que la organización fue muy fácil, siempre dispuestos a ayudar y a adaptarse a sus ideas. Coordinaron todo a la perfección y con mucha profesionalidad y todos los invitados disfrutaron muchísimo. “Todavía muchos invitados nos siguen recordando lo bien que comieron ese día”.
- Momentos destacados de la celebración
Nieves destaca la música, como elemento clave de la boda.
“El día comenzó en la ceremonia de la Catedral de la Encarnación de Almería con la coral infantil del Coro Pedro Mena. Teníamos clarísimo desde el principio que queríamos contar con ellos. En mi caso, siendo enfermera pediátrica, sentía que tenía que haber algún guiño infantil en un día tan especial, y no pudimos acertar más.

Fue algo precioso… sus voces, su sensibilidad y la emoción que transmitían pusieron los pelos de punta. Todo fue increíblemente bonito y muy emocionante. Después, durante el cóctel, quisimos crear un ambiente más festivo y alegre con un grupo cubano. Fue súper animado desde el primer minuto; todos los invitados estaban bailando sin parar e incluso más de uno se olvidó de comer de lo bien que lo estaban pasando. Ver a ambas familias y a todos nuestros amigos mezclados, bailando juntos alrededor de nosotros, fue algo maravilloso”

Tras la comida, por la tarde, les acompañó el grupo Tiernos de Rock, un grupo de versiones pop-rock formado por el padre de una de las mejores amigas de la novia. “Lo hicieron con muchísimo cariño y una energía increíble. Los invitados no querían que se fuesen. Tocaron canciones de toda la vida, para todas las edades, y la gente no paró de cantar y bailar en ningún momento”.
Para cerrar el día, contaron con un DJ amigo de los novios, Cosmin Gaiger, que puso el broche final perfecto. Consiguió que la fiesta siguiera hasta el último momento. La forma más bonita de terminar el día más importante de sus vidas.
- Invitaciones, papelería nupcial y detalles para los invitados
Las invitaciones de la boda las hicieron con Kuramae. Buscaban un diseño elegante, clásico y atemporal, que reflejara desde el principio el estilo de la boda, y consiguieron plasmarlo a la perfección.

En cuanto al resto de la papelería -meseros, misales y demás detalles- contaron con la ayuda de Antolín Alejandre, un gran amigo del padre de la novia. “Para nosotros fue muy especial poder involucrarlo en algo tan importante y el resultado no pudo ser mejor”.

- El momento más emotivo
“Para los dos, hubo muchos momentos muy emotivos a lo largo del día, pero si tuviéramos que destacar algunos, sin duda serían varios que se nos quedaron grabados para siempre. El primero fue el instante en el que entré en la catedral y nos vimos por primera vez ese día. Ambos estábamos muy emocionados y nuestras miradas lo dijeron absolutamente todo; fue un momento muy intenso y difícil de describir, pero que sentimos los dos de la misma manera.

También fue muy especial la suerte de poder compartir ese día con nuestros abuelos. Tener a dos de los abuelos de Pedro y a mi abuela acompañándonos fue un regalo enorme. Poder abrazarlos y hasta bailar con ellos es un recuerdo que se quedará con nosotros para siempre.
Y, por último, los discursos fueron otro de los grandes momentos del día: las palabras de mi padre, de la hermana de Pedro y de un gran amigo en común nos emocionaron muchísimo. Fueron mensajes llenos de cariño y significado que, sin duda, se quedan con nosotros para toda la vida.”
- Fotógrafo
Los novios confiaron en Javi Lozano para la fotografía y en TictacMotions para el vídeo. “No podemos estar más felices con la decisión”.

“Nos sentimos muy cómodos con ellos desde el principio, algo fundamental para nosotros, ya que queríamos que todo fluyera de manera natural, sin poses forzadas ni interrupciones. Consiguieron integrarse en el día de una forma muy discreta, captando cada momento sin que apenas nos diéramos cuenta. Gracias a ellos tenemos los recuerdos del día más bonito de nuestras vidas”.

- Wedding planners
Nieves y Pedro no contaron con la ayuda de wedding planners. Toda la organización la llevaron a cabo ellos mismos.
“Fue un proceso intenso, lleno de decisiones, detalles y muchísima dedicación, pero también muy nuestro desde el principio hasta el final. Nos implicamos en cada elección, en cada proveedor y en cada detalle, y aunque supone mucho trabajo, hoy podemos decir que estamos muy orgullosos y felices de haberlo hecho así. Vivirlo de esa manera nos permitió disfrutar aún más del proceso y sentir que la boda reflejaba al cien por cien lo que somos y lo que queríamos para ese día tan especial”.

- Luna de miel
El broche final de todo fue la luna de miel. Consiguieron cuadrar sus trabajos para poder irse un mes entero, algo que para ellos era muy importante, y fue una experiencia absolutamente inolvidable.
“Recorrimos Vietnam y Camboya de norte a sur, descubriendo su cultura, sus paisajes y su gente, en un viaje muy especial que disfrutamos muchísimo cada día. Y terminamos el viaje en las playas de Filipinas, donde pudimos descansar y desconectar después de toda la emoción de la boda.

Fue la forma perfecta de cerrar este capítulo tan bonito de nuestras vidas, empezando nuestra nueva etapa juntos con un recuerdo que siempre nos acompañará”
¡Menudo viajazo de luna de miel! Desde Lucía Se Casa sentimos una envidia sana de este pedazo de viaje. Ahora solo nos queda desearos toda la felicidad del mundo en esta nueva etapa que habéis comenzado juntos. ¡Que disfrutéis muchísimo de la vida como marido y mujer!
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