Dicen que el amor puede estar a la vuelta de la esquina, pero en el caso de Paloma y Quentin estaba, literalmente, al otro lado del rellano. Se conocieron el mismo día de la mudanza de ella y, siete años después, os contamos cómo fue el gran día de esta pareja
Todo empezó con una mudanza, unas cajas por descargar y unos vecinos dispuestos a echar una mano. Lo que ninguna imaginaba aquel día era que ese encuentro casual terminaría con un “sí, quiero”. Paloma es andaluza, nacida en Jaén, y Quentin es normando, de Francia. Se conocieron en octubre de 2019, el mismo día que Paloma llegaba a Madrid tras haber trabajado durante varios años en Burdeos.
“Nos encontramos en el portal, él bajaba con tres amigos franceses del ascensor y yo entraba con Luis, mi compañero de piso, al edificio. Nos saludamos y nos ayudaron a descargar algunas de mis cosas. Fue un encuentro divertido en el que hicimos bromas sobre la casualidad de encontrarme con ellos justo cuando volvía de Francia. A partir de ahí empezamos a vernos más y más, hasta hoy”, nos cuenta la novia.

La conexión entre ambos fue inmediata y, lo que comenzó como una bonita casualidad, pronto se convirtió en una historia de amor imposible de detener. Hoy, esa historia suma un nuevo capítulo con una segunda boda inolvidable que se llevó a cabo el 21 de febrero en Baeza, Jaén.
“Nos habíamos casado ante notario el 10 de octubre de 2026 en Madrid, donde residimos. Fue mi tío quien nos casó en su despacho y fue una ceremonia preciosa. Después de la notaría hicimos una comida íntima con los padres de Quentin y mi madre, los testigos y mis tíos en un restaurante sencillo al que solemos ir juntos. Seguimos en nuestra terraza donde se unieron amigos cercanos para tomar unas pizzas acompañadas de champagne de celebración”, explica Paloma.
Paloma y Quentin: los novios
Aunque ya habían sellado su unión en una ceremonia civil e íntima en Madrid, la pareja quiso celebrar también en Baeza. Paloma nos confiesa que antes de casarse no sabían nada sobre bodas. “Aunque la mayoría de nuestros amigos ya se habían casado, nunca nos habíamos interesado ni prestado atención a sus proveedores o a cualquier tema relacionado con la organización, por lo que cuendo decidimos celebrar la boda estábamos bastante perdidos”.

“La verdad es que casarse (y sobre todo celebrarlo) nunca había estado en mis planes, al contrario, me daba pavor ser el centro de atención de todos los asistentes y una pereza horrorosa organizarlo. A Quentin le hacía mucha ilusión poder compartir ese día tan especial con familia y amigos, así que me convenció, y la verdad es que ahora me alegro muchísimo de haberlo hecho. Fue un día increíble que nunca olvidaremos”.
- Vestido de novia
Paloma nunca había imaginado cómo sería su vestido de novia y mucho menos tenía clara la forma o cuál podría ser su diseñadora favorita. Su amiga Carmen, que se había casado unos años antes, la ayudó con la búsqueda. Eligieron a Lorena Merino como la diseñadora de su vestido.

“La primera vez que fuimos justas al atelier to era un lienzo en blanco, no me había probado nada, tampoco había mirado mucho más allá de lo que Carmen me había enviado. Buscaba un diseño prêt a porter para no tener que preocuparte ni darle muchas vueltas. Como suelen decir, vas con una idea y sales con otra completamente distinta, y así fue. Me atendió Virginia que, además de ser un encanto, tiene un gusto increíble y, sobre algunos modelos de la colección, que fuimos probando, fue modelando opciones y variantes. Después de enseñó las telas. Lo tuve clarísimo desde el primer momento que la vi, la tela bordada de flores era LA TELA de mi vestido”

Juntas buscaron un diseño cómodo y sencillo en el que Paloma se sintiera ella misma. Algo especial y a la vez relajado que se ajustase con el formato de boda que buscaban nuestros novios. Hubo varias idas y venidas con el diseño, y a pesar de que no tenían mucho tiempo y había pocos metros disponibles de la tela en cuestión, fueron adaptando el modelo en todo momento a las modificaciones y proponiendo mejoras. Se realizaron dos piezas, el vestido y el abrigo forrado en lino, además del velo corto. Sin duda, lo más especial del diseño es la mezcla de tejidos, la tela bordada en lana del vestido junto al lino del abrigo y la organza rústica del velo.


“El equipo de Lorena es increíble, pocos días antes de la boda hablé con ellas sobre el ‘algo azul’. En las pruebas estábamos tan concentradas en el vestido y en los ajustes que ni se me había pasado por la cabeza. Susana me dijo que lo dejase en sus manos y el abrigo tiene bordada dentro una R en el pecho, por mi padre, que falleció en enero de 2023”. Un detalle de lo más simbólico y especial para nuestra protagonista.

“La calidad y los detalles de ambas piezas no se pueden percibir en las imágenes”.
- Las joyas
Paloma llevaba un antiguo anillo restaurado de su abuela materna. Los pendientes, de Paulet, fueron un regalo de una amiga especial y las alianzas también fueron un regalo de su mejor amiga.

Además, nuestra novia también llevó un colgante con la fecha de la boda civil 10.10.25, que le regaló su madre. “Ella estaba obsesionada con el hecho de que no hubiésemos intercambiado alianzas el día de la boda y a la vez quería regalarme algún detalle de recuerdo. Se me ocurrió la idea de esa cadenita, la diseñamos juntas y le pedimos a un joyero de Jaén que la fabricase”.

- Los zapatos
Paloma tenía claro que quería unos zapatos versátiles que poder volver a utilizar. Lorena me recomendó el tono ocre y la punta cerrada y fue un acierto total. Los zapatos eran de Bimani, regalo de Carmen y, según Paloma, son los zapatos más cómodos del mundo. “La boda fue de pie y aguanté con ellos hasta el final de la noche”.

- El maquillaje y el peinado
“La maquilladora fue Bea Morales que, además de ser una excelente profesional, fue una amiga más durante los preparativos”, nos cuenta la novia. “Hizo un trabajo de 10, me sentía guapísima y el maquillaje aguantó intacto todo el día”.

Fue ella quien le recomendó a la peluquera para el gran día, Lola Cabezas, de Baeza. Ambas hicieron un trabajo estupendo.
Para los preparativos, Paloma llevó un camisón y una bata de IQ Collection.

“Los momentos de los preparativos fueron muy divertidos con ellas y con mis amigas en la habitación. La noche anterior a la boda dormí con una de mis amigas en el Hotel Palacio de los Salcedo, que es espectacular. Por la mañana llegaron otras tres, la idea era maquillarnos y prepararnos juntas hasta que llegase mi madre unas horas antes de la boda”, cuenta Paloma.

Cuando el fotógrafo llegó para hacer las fotos de los preparativos, la novia estaba sola con la maquilladora en la habitación y no había empezado a vestirse. “A mi madre se le olvidaron las hojas de olivo que íbamos a utilizar a la salida de la iglesia y tuvo que volver a toda prisa a Jaén, y mis amigas habían salido a ultimar unos detalles en lugar de la celebración. Así que, estaba sola y Bea me vistió de novia mientras bromeábamos sobre la situación”.
- Las flores
De las flores se encargó el equipo de La Casería de las Flores. Unos días antes de la boda, durante la reunión para cerrarlo todo, el perrito de la pareja se puso malo y falleció. Paloma y Quentin pasaron unos días tristes y agradecen el trato que les dio Olga. “Nos trató con tanto cariño, respeto y delicadeza que siempre vamos a esta agradecidos”.

Paloma tenía claro que quería que su ramo fuese de nardos. Durante los años de estudiante que vivió fuera, cuando sus padres iban a visitarla, su padre siempre le llevaba un ramo de nardos. Fue difícil encontrar nardos en febrero, pero Olga lo consiguió. Las flores vinieron desde Kenia y como no sabían en qué estado llegarían, pidieron de sobra. Al final llegaron estupendas y prepararon dos ramos, uno para la boda y otro para llevarle a su padre.

En la cinta del ramo que le regaló su amiga los llevaba a los dos. La R, por su padre, y la B, por su perrito. Además, ataron a la cinta su plaquita.

Tanto en la iglesia como en el lugar de la celebración, Vandelvira, optaron por una decoración muy sencilla. Ramas de olivo y alguna flor silvestre. En la mesa añadieron velas. “Ambos lugares eran tan bonitos que no necesitaban nada más”.
“Quentin dejó su trabajo hace un par de años y ahora se dedica a la agricultura en una explotación agrícola de olivar. No podía ser de otra manera, tenía que haber ramas de olivo en nuestra boda”, bromea la novia.

“En Francia no se lanza arroz a los novios al salir de la iglesia por ser comestible. Por eso, y en relación co la reconversión profesional de Quentin, decidimos tirar hojas de olivo. Mi madre y mis tías hicieron bolsitas en una tela de lino y las dejaron a la salida de la iglesia para los invitados”.
- El novio
En Francia no se usa habitualmente el chaqué, por lo que Quentin se decidió por un traje cruzado azul marino de Sandro París. Los zapatos súper atrevidos de terciopelo de flores de Paul Smith los había comprado hace años y los reservaba para una ocasión especial.


La camisa del novio estaba bordada por una amiga con la frase: “Vecina Querida 21.02.26”. La corbata que lució es de su abuelo, que no pudo estar presente porque es muy mayor para desplazarse y los cubrebotones fueron del padre de la novia.

Durante los preparativos del novio en el Palacio de los Salcedo, estuvo acompañado de varios amigos y de su padre. A Quentin también le peinó Lola Cabezas, prácticamente con el mismo peinado de la novia. ¡Guapísimos los dos!
- La madrina y la madre de la novia
Quentin entró con la madre de Paloma a la iglesia y ella con su padre. “Como mi padre falleció y Quentin tiene dos hermanos varones, nos pareció bonito que él pudiese entrar con mi madre y darle la oportunidad a su padre de ser padrino. Además, los dos tenemos una relación muy especial con nuestros suegros, así que a mi me encantó la idea de que su padre me pudiese acompañar en ese día tan especial”.

Las niñas de arras fueron las sobrinas de Quentin que iban ideales con unos vestidos verdes de terciopelo hechos a medida de Teresa y Leticia. El plato de cerámica de las arras con las iniciales y la fecha de la boda lo hizo una de las amigas de la pareja en su taller.


La madre de paloma se hizo ella misma un conjunto de pantalón y levita a medida en seda rústica y de color verde agua.
Ceremonia y celebración
La ceremonia fue en la Iglesia del Salvador de Baeza. “Es una iglesia fuera de lo común tanto por la cubierta vista de artesonado de madera como la cantidad de luz natural que baña su interior. Cuenta con un lateral completamente abierto mediante ventanales que dejan pasar la luz natural y con vistas a la ruina”.


El sacerdote fue el párroco de la iglesia, Don Bartolomé, acompañado de Guillermo que está a punto de finalizar el seminario. “Imposible hacerlo mejor que Don Bartolomé, cercano, ameno, divertido, cariñoso, puso todo de su parte para que la mitad de los invitados que no hablaban español se sintiesen partícipes del momento”.

La misa se ofició combinando lecturas en ambos idiomas. Los amigos y familiares de la pareja participaron con varios discursos dedicados a los novios como monición de entrada y acción de gracias. Los novios mismos habían redactado las peticiones.

Fue un momento muy emotivo. Además, les acompañaron la soprano Inés Lorans, antigua compañera de piso de Quentin y también vecina cuando se conocieron en Madrid, junto a Manuel Cano, pianista, y María Teresa Torres, chelo. Eligieron juntos el repertorio y escucharlos en directo fue de lo más emocionante, según cuentan nuestros novios.


“Sin duda, la ceremonia fue una de las partes más bonitas del día. Emocionó a todos los presentes”.
La celebración posterior se llevó a cabo en el claustro de piedra del restaurante Vandelvira, en Baeza, a pocos minutos andando de la iglesia. “Para nosotros la comida y el servicio eran fundamentales. En Vandelvira son impolutos en ese aspecto, por lo que no dudamos en hacerlo con ellos. Tanto el equipo de cocina como las chicas de la organización son de 10. Además, mis padres habían celebrado allí su boda hace 35 años”, cuenta la novia.

La pareja y los invitados disfrutaron de un buenísimo día de sol a 20 grados después de un invierno de lluvias sin tregua. La copa de espera pudieron hacerla al exterior, en el patio del restaurante, junto a las ruinas del Convento de San Francisco. Para el interior del claustro, Paloma diseñó una mesa circular que permitía abrazar el espacio y reducirlo a la escala de su boda. El lugar tiene una capacidad de hasta 400 personas sentadas, por lo que, al tratarse de una boda pequeña de poco más de 120 asistentes y de pie, tenían miedo de el espacio se sintiera vacío.



“La mesa tiene un radio exterior de 12 metros y estaba dividida en 12 módulos desmontables para poder utilizar en futuros eventos. Estos módulos son intercambiables, permitiendo dibujar geometrías. La ejecutó Julio, un carpintero de Torredonjimeno en tiempo récord”, explica Paloma. Esta mesa además permitía que las personas mayores que quisieran sentarse lo hicieran en la cara exterior del círculo, dejando el interior vacío para comer y bailar. De esta manera no se generaban grupos y todos eran partícipes de la celebración. Decoraron toda la mesa con velas en el mismo tono.

“Todo esto no habría podido llevarse a cabo sin la ayuda y el apoyo de Carmen, de Vandelvira Eventos, a la que estaremos siempre agradecidos”.

- Reposteros, mesa dulce…
“Los postres de Juan Carlos, chef de Vandelvira, son espectaculares. Adaptó el formato a una boda tipo cóctel y elegimos dos variedades: de chocolate, anís y aceite de oliva y el segundo de pistacho”.

Para la mesa dulce, los novios contaron con la ayuda de las amigas, que la montaron esa misma mañana.
- Momentos más destacados de la celebración
Paloma y Quentin contaron con música en directo durante la ceremonia, pero también durante la celebración, de la mano de Darío Chica, acompañado de una guitarra y una caja. Justo antes de terminar, la prima de Paloma sorprendió a los novios y a todos los invitados cogiendo el micrófono. Les dedicó una canción haciendo el momento aún más especial.

Por último, durante la fiesta, contaron con DJ Flo y la última hora de barra libre estuvo amenizada por un buen amigo de Quentin, DJ Corde Sensible, que suele pincha en Madrid en locales de música electrónica.


Paloma y Quentin querían una boda sencilla, bien cuidada y contenida, así que no contaron con photocalls, glitter bar ni hora loca. Querían una boda que reflejase su esencia y su personalidad, y así hicieron.
- Invitaciones, papelería nupcial y detalles para invitados
“Realicé las invitaciones y la papelería de la boda, fusionando dos cuadros de Rafael Zabaleta, un pintor que nos encanta y además era de Quesada y conocido de mi abuelo”, explica la novia.

“Por una parte el cuadro ‘La Romería de Tiscar’ del que tenemos una lámina en el salón de casa desde hace años (ojalá algún día poder tener el original, bromea la novia). Por otra, hace poco se encontró en una subasta en París uno de los oleos más desconocidos del pintor, titulado ‘la boda’, y nos parecía perfecto para la ocasión. En la invitación aparecen los novios de Zabaleta, al fondo los campos de olivo, el Santuario y la virgen de Tíscar y por último, sustituí a la niña que aparece en el cuadro original por nuestro perrito”, explica bien la novia.

A los invitados les regalaron una botella de aceite de oliva. JAME, la fábrica con la que trabajan, les fabricó latas precintadas de 100ml de tres variedades: arbequina, frantoio y nevadillo blanco, para poder transportarlas en avión. Además, uno de los dueños, les regaló botellas de todas las variedades de Bravoleum para que los invitados pudiesen probarlas durante la copa de espera, fue un éxito. No solo son preciosas, sino que la calidad del aceite es inmejorable.

- El momento más emotivo
Sin duda, para nuestros novios la ceremonia fue el momento más emotivo y especial. Dedicaron mucho tiempo a elegir los textos y personalizarlos para que todos los invitados se sintieran partícipes y así fue. Otro momento muy especial fue el paso de la copa de espera en el patio exterior, al interior del claustro. Lo hicieron con “Vois sur ton chemin”, un mix techno de Bennett y fue divertidísimo. “Eran las tres de la tarde y nuestros amigos ya nos estaban manteando por los aires”.

También destacan el momento en el que la prima de la novia les dedicó una canción.
- Invitada o invitadas más elegantes
Aunque todas las invitadas iban guapísimas, los novios destacan a sus madres.


- Fotógrafo
El encargado de tomar las mejores fotos del día fue Pope Cabrera.

“Pope Cabrera ha sido el mejor fotógrafo que podíamos haber tenido. Lo recomendamos totalmente, no sólo por la calidad del material y la rapidez con la que nos lo ha entregado, sino por cómo es. Tuvimos un incidente de última hora con el fotógrafo que habíamos elegido. Carmen, de Vandelvira eventos, nos recomendó hablar con Pope. No lo conocíamos y sin duda una de las mejores decisiones”.

Además de Pope, también les acompañó Clara Torres, amiga y fotógrafa de arquitectura, quien realizó algunas imágenes preciosas.
- Wedding planners
No contaron con wedding planners como tal. Las chicas de Vandelvira se encargaron de todo y coordinaron el día de la boda para que todo saliera perfecto.

- Luna de miel
Paloma y Quentin no reservaron viaje porque en ese momento su perrito estaba muy mayor y les daba miedo que pudiera pasar cualquier cosa mientras estaban fuera de casa. Finalmente, su fiel compañero murió unos días antes de la boda y tienen pendiente organizar una escapada. Sea donde sea el lugar elegido, estamos seguras de que su peludito les acompañará de una forma u otra. ¡Que seáis muy felices!
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