Hay gestos que repetimos cada mañana casi en piloto automático. Limpiar la piel, aplicar nuestra crema favorita, un toque de maquillaje y, por supuesto, protector solar. Pero hay una realidad que pocas veces nos planteamos: utilizar protector solar todos los días no significa que lo estemos haciendo correctamente.
De hecho, pequeños errores que parecen insignificantes pueden reducir notablemente su eficacia sin que seamos conscientes de ello. ¿La consecuencia? Una piel menos protegida frente al fotoenvejecimiento, las manchas y los daños provocados por la radiación solar.
Si eres de las que presume de no salir nunca de casa sin SPF, enhorabuena: ya has dado el paso más importante. Ahora solo falta asegurarte de que lo estás haciendo bien. Porque sí, incluso las más beauty lovers cometemos errores con el protector solar. Y ha llegado el momento de desterrarlos.

Aplicar menos cantidad de la necesaria
Empecemos por uno de los errores más habituales: utilizar demasiado poco producto. Seguramente te sorprenderá saber que la mayoría de las personas aplica menos de la mitad de la cantidad recomendada para conseguir la protección que aparece indicada en el envase.
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Ese SPF 50 que tanto te gusta no será realmente un SPF 50 si utilizas apenas unas gotas sobre el rostro. Los expertos recomiendan aplicar aproximadamente dos líneas de producto sobre los dedos índice y corazón para cubrir correctamente rostro y cuello. Sí, probablemente sea más cantidad de la que estás utilizando ahora mismo. Piensa que el protector solar no es un cosmético más dentro de tu rutina facial. Es el último escudo de protección de tu piel y merece toda la atención que le prestamos a nuestro sérum favorito.
Olvidarte del cuello, las orejas y el contorno de los ojos
Hay zonas del rostro que parecen invisibles cuando aplicamos el protector solar. El cuello suele ser el gran olvidado, seguido de las orejas, el nacimiento del cabello y el contorno de los ojos. Precisamente son algunas de las áreas donde antes comienzan a apreciarse los signos del envejecimiento cutáneo. Las manchas solares, la pérdida de elasticidad y las arrugas no entienden de despistes.

¿Nuestro consejo? Convierte la aplicación del protector solar en un pequeño ritual. No te limites al centro del rostro. Extiéndelo cuidadosamente hacia el cuello, las orejas y la zona superior del escote si va a quedar expuesta. Tu yo del futuro te lo agradecerá.
Pensar que el maquillaje con SPF es suficiente
Lo sabemos. Tu base de maquillaje incluye protección solar, tu colorete también y hasta tu bruma facial promete un SPF maravilloso. Pero sentimos decirte que no es suficiente. Para conseguir la protección indicada en un maquillaje con SPF sería necesario aplicar una cantidad de producto mucho mayor de la que utilizamos habitualmente. Algo poco realista si no quieres terminar con varias capas extra de base de maquillaje.
La solución es mucho más sencilla: utiliza primero un protector solar específico para el rostro y deja que el maquillaje haga su trabajo después. El protector solar y el maquillaje son grandes aliados, pero no sustitutos.

No reaplicarlo a lo largo del día
Si creías que aplicarlo por la mañana era suficiente, tenemos que hablar. El protector solar pierde eficacia con el paso de las horas. El sudor, el roce de las manos sobre el rostro o incluso el propio sebo natural de la piel van disminuyendo su capacidad protectora.
Por eso, los dermatólogos insisten en la importancia de reaplicarlo cada dos horas cuando estamos expuestas al sol y, especialmente, durante los meses de verano. ¿La buena noticia? Hoy existen formatos que facilitan muchísimo esta tarea. Las brumas faciales y los protectores solares en stick permiten retocar la protección incluso sobre el maquillaje, convirtiéndose en el mejor aliado de las agendas más frenéticas.
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Creer que solo necesitas SPF cuando hace sol
Uno de los grandes mitos del cuidado facial continúa muy presente: si está nublado, no necesito protector solar. Error. Los rayos UVA atraviesan las nubes y son responsables de buena parte del envejecimiento prematuro de la piel. De hecho, estamos expuestas a ellos durante todo el año, independientemente de que el cielo esté completamente despejado o cubierto de nubes.
También debemos prestar atención a la exposición indirecta. Trabajar junto a una ventana, pasear durante unos minutos o conducir forman parte de nuestra rutina diaria y suponen una exposición continuada que solemos pasar por alto. El protector solar no debería ser un cosmético exclusivamente veraniego, sino un imprescindible de los 365 días del año.
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No esperar el tiempo suficiente antes del maquillaje
Las prisas son las grandes enemigas del skincare. Aplicar el protector solar y, acto seguido, extender la base de maquillaje puede alterar su correcta distribución sobre la piel. Lo ideal es esperar unos minutos antes de continuar con el maquillaje para permitir que el producto se asiente correctamente. Además de mejorar su eficacia, conseguirás un acabado mucho más bonito y uniforme. Tu piel lo notará y tu maquillaje también.

Utilizar un protector solar que no se adapta a tu piel
Durante años asociamos el protector solar con texturas pesadas, pegajosas y difíciles de integrar. Por suerte, eso ha cambiado radicalmente. Actualmente existen fórmulas específicas para prácticamente todas las necesidades: pieles grasas, sensibles, secas o con tendencia acneica. Encontrar el protector adecuado marcará la diferencia entre utilizarlo con gusto o dejarlo olvidado en el neceser.
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Marcas como Agrado, ISDIN o La Roche-Posay han desarrollado propuestas faciales ligeras y cómodas para incorporar fácilmente a cualquier rutina diaria. La clave está en elegir una textura que se adapte a las necesidades reales de tu piel. Porque cuando un producto nos gusta, somos mucho más constantes con su aplicación.
El mejor secreto para una piel bonita
Existe un sérum capaz de transformar nuestra piel, ingredientes que prometen luminosidad inmediata y tratamientos que consiguen resultados sorprendentes. Pero ninguno de ellos puede competir con el poder preventivo del protector solar. Una aplicación correcta no solo ayuda a prevenir manchas y arrugas prematuras. También contribuye a mantener la piel más uniforme, luminosa y saludable con el paso del tiempo.

Así que la próxima vez que te pongas frente al espejo, recuerda que no se trata únicamente de aplicar protector solar, sino de hacerlo bien. Dos minutos más en tu rutina pueden convertirse en el mejor tratamiento antiedad que incorporarás jamás. Tu piel del futuro empieza a cuidarse hoy.
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