jueves, 19 de febrero de 2026

Las bodas religiosas pierden peso en España: un cambio de era

Las bodas religiosas pierden fuerza en España y ya no son la opción mayoritaria. ¿Qué está cambiando la forma de decir “sí, quiero?

Aunque muchas parejas sigue soñando con una ceremonia tradicional en la iglesia, con su entrada solemne, sus lecturas y ese momento simbólico del altar, cada vez más novios optan por algo diferente. Buscan celebraciones más ágiles, más breves y menos marcadas por el protocolo o las oraciones. En ese contexto, las ceremonias civiles ganan terreno: permiten personalizar los votos de una forma más libre, elegir el lugar y la decoración totalmente a su gusto y adaptar el guion a la historia de cada pareja.

qué hacer cuando los novios se encuentran en el altar
Fotografía: Patricia Martín

Lo cierto es que el matrimonio religioso ya no es la norma social que fue durante décadas. En los últimos años, este tipo de enlaces ha ido disminuyendo de forma clara en España. Según los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE), en la última década las bodas por la iglesia han caído de manera significativa con un descenso que supera el 40%. Si se amplía la mirada a los últimos quince años, la bajada es todavía más pronunciada.

La pandemia como culpable clave

No ha sido una caída escalonada. Durante la pandemia, las restricciones provocaron un desplome abrupto en el número de celebraciones religiosas, seguido de un repunte cuando se recuperó la normalidad. Sin embargo, tras ese pequeño impulso, la tendencia descendente volvió a marcar el ritmo. Por territorios, comunidades como Andalucía, Madrid o Cataluña, siguen concentrando el mayor número de bodas religiosas, aunque también allí se aprecia un retroceso respecto a años anteriores. En cuando a la edad, la mayoría de quienes optan por el rito religioso se sitúan en la franja de los treinta y pocos años, aunque hay enlaces prácticamente en todos los grupos de edad.

cada vez más novios eligen casarse en una ceremonia civil
Fotografía: Guille del Castillo

Se consideran matrimonios religiosos aquellos que se celebran conforme a los ritos de una confesión concreta y ante una autoridad espiritual. A diferencia del matrimonio civil, que depende exclusivamente del Estado, estas ceremonias incluyen lecturas sagradas, bendiciones y símbolos propios de cada fe. En España, la gran mayoría de bodas religiosas corresponden a la iglesia católica, aunque la inmigración ha hecho que cada vez tengamos más bodas islámicas y de otras confesiones reconocidas.

Y no, tranquilos porque para los que siguen prefiriendo una boda religiosa, esta tradición nunca va a desaparecer, lo que queremos decir es que el mundo clásico ya no es el único, ni el preferido.

Aumento de las bodas civiles

En el lado opuesto de la balanza están las bodas civiles. Mientras los enlaces religiosos retroceden, las ceremonias celebradas ante un juez, notario o funcionario no han dejado de crecer en los últimos años. En la última década, este tipo de matrimonios han aumentado de forma clara. Desde 2015 hasta 2024 el incremento supera el 20% y si se amplía la mirada hasta 2010, el incremento ha sido prácticamente del 50%. Es decir, en poco más de 10 años, las bodas civiles han pasado de ser una alternativa cada vez más común a convertirse en la opción mayoritaria en nuestro país.

Mientras los enlaces religiosos retroceden, las ceremonias celebradas ante un juez, notario o funcionario no han dejado de crecer en los últimos años
Fotografía: @annavilaclarawedding

La evolución no ha sido completamente lineal tampoco. Hasta 2019 el ascenso fue sostenido año tras año. En 2020, como ocurrió con las ceremonias religiosas, la pandemia provocó un desplome histórico debido a las restricciones y aplazamientos. Sin embargo, la recuperación fue rápida. En 2021 y 2022 se vivió un efecto rebote, con muchas parejas retomando los planes que habían quedado en pausa. Desde entonces, las cifras se han estabilizado en niveles elevados.

Si se observa el conjunto de matrimonios, tanto civiles como religiosos, el balance general el positivo. A pesar del bache de 2020, el número total de bodas en España no solo se ha recuperado, sino que en 2024 se supera de sobra por encima de los registros de mediados de la década pasada. En términos globales, el volumen total ha crecido ligeramente respecto a 2015.

Si se observa el conjunto de matrimonios, tanto civiles como religiosos, el balance general el positivo.
Fotografía: Gonzalo Lagares

No es que nos casemos menos, las parejas se casan de una forma distinta. El “sí, quiero” se sigue pronunciando, pero cada vez más lejos del altar y más cerca del juzgado, del ayuntamiento o de espacios elegidos a medida. El cambio no está en el compromiso, sino en la forma de celebrarlo. Al final, más allá de las estadísticas y tendencias, lo importante es que cada pareja elija la forma de casarse que realmente encaje con su historia, ya sea por lo civil o por la iglesia, pero siempre fieles a su personalidad y a su manera de entender el amor.



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