martes, 15 de septiembre de 2026

Doble colorete: la técnica de maquillaje que puede cambiar el rostro de novias e invitadas este otoño”

septiembre 15, 2026 0 Comments

Hay tendencias de maquillaje que llegan, hacen ruido y desaparecen. Y luego están esas técnicas que, sin necesidad de convertirse en un fenómeno imposible de reproducir frente al espejo del baño, consiguen algo mucho más interesante: hacer que tu rostro se vea más favorecido sin que nadie sepa exactamente por qué.

El doble colorete pertenece, claramente, a la segunda categoría. Si has oído hablar de esta técnica y te has imaginado dos capas de blush hasta conseguir unas mejillas de muñeca, tranquilidad: no va de aplicar más producto. Tampoco de acumular color hasta que el colorete sea lo primero que se vea al entrar en una habitación. El truco está en combinar dos tonos —o dos intensidades— y colocarlos estratégicamente en diferentes zonas del rostro para crear dimensión, aportar frescura y conseguir un efecto más integrado.

Y precisamente por eso tiene todo el sentido cuando hablamos de maquillaje de novia o de invitada. Porque en un día en el que quieres verte especialmente guapa, pero seguir sintiéndote tú, cualquier técnica que consiga dar vida al rostro sin endurecer las facciones merece nuestra atención.

Shopping coloretes
Fuente: Freepik

¿En qué consiste exactamente el doble colorete?

La idea es sencilla: un tono más claro aporta amplitud y frescura, mientras que uno ligeramente más intenso ayuda a definir. Juntos crean un degradado que da profundidad a la mejilla y consigue que el rostro tenga un aspecto más tridimensional.

Piensa en ello como cuando eliges dos tonos de una misma paleta para maquillar los ojos. No utilizas ambos para hacer el maquillaje más intenso porque sí, sino porque cada uno cumple una función.

Con el colorete ocurre lo mismo. Puedes combinar, por ejemplo, un rosa suave con un rosa más profundo, un melocotón delicado con un terracota o dos tonos de una misma familia cromática. La clave está en que sean compatibles entre sí y con tu subtono de piel. Si tu piel es cálida, los tonos melocotón, coral, albaricoque o terracota pueden funcionar especialmente bien. Si es fría, rosas, malvas y tonos frambuesa suelen integrarse de maravilla.

Cuando la celebración tiene lugar en los meses de calor, la ligereza se convierte en una de las claves. En un maquillaje de boda de verano se suele apostar por bases más ligeras, texturas frescas y productos que aguantan bien las altas temperaturas
Fotografía: Fotoinstantes

¿Y dónde va cada uno? El tono más claro puede extenderse por la zona central del pómulo y difuminarse ligeramente hacia la sien. El más intenso se concentra en una zona más concreta, normalmente en la parte alta de la mejilla, para aportar definición. El resultado debe ser un degradado suave, sin cortes y, sobre todo, sin que parezca que llevas dos coloretes diferentes.

El efecto que buscamos: buena cara, pero en versión sofisticada

Aquí está la verdadera gracia de la técnica. El doble colorete no pretende transformar tus facciones ni convertir el maquillaje en protagonista. Busca ese efecto tan deseado de “qué buena cara tienes”. Y para una novia, esto es casi una declaración de intenciones.

No existe un precio fijo para el maquillaje de novia, ya que dependerá tanto de lo que busques como del profesional que contrates.
Fotografía: White Crown Photography

Después de meses pensando en el vestido, el ramo, las flores, los zapatos y todos esos pequeños detalles que hacen que una boda sea vuestra, el maquillaje debería acompañarte, no disfrazarte. El colorete, bien trabajado, puede devolver al rostro la frescura que a veces se pierde entre la base, el corrector y el resto de productos.

Además, la técnica funciona especialmente bien con una piel luminosa y natural. La combinación de texturas cremosas o fluidas con un toque de producto en polvo puede conseguir que el acabado se vea jugoso de cerca y, al mismo tiempo, tenga suficiente definición para fotografía y vídeo. Porque sí: el maquillaje de boda tiene que sobrevivir a algo más que al espejo.

Dos tonos, muchas posibilidades

No existe una única combinación válida. De hecho, una de las cosas más interesantes del doble colorete es que puedes adaptarlo completamente a tu estilo. Si eres de las que apuesta por el clean look incluso el día de su boda, prueba con un rosa nude muy suave como base y un rosa ligeramente más intenso para definir. El resultado es fresco, romántico y prácticamente imperceptible.

Cuando hablamos de belleza nupcial, el maquillaje es importante, sí, pero el verdadero secreto para conseguir un resultado impecable empieza mucho antes: en el cuidado de la piel.
Fotografía: Click10

Para una novia que quiere ese efecto de piel bañada por el sol, la combinación melocotón + terracota es una apuesta preciosa. Eso sí, utiliza el tono más cálido con moderación y asegúrate de difuminarlo bien para que el acabado siga siendo elegante.

¿Te gustan los tonos rosados? El dúo rosa bebé + frambuesa puede aportar ese efecto de mejillas naturalmente sonrosadas que funciona especialmente bien en pieles claras y medias. Y si buscas algo más sofisticado para una boda de otoño, los tonos ciruela, rosa viejo o berry pueden ser una auténtica maravilla. Aplicados con ligereza, aportan profundidad y tienen ese punto elegante que encaja especialmente bien con bodas celebradas al final del día.

 

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Los coloretes que debes tener en el radar

La buena noticia es que no necesitas convertir tu neceser en el laboratorio de una maquilladora profesional. Muchas firmas cuentan ya con fórmulas que permiten trabajar el color por capas y difuminar fácilmente.

Entre los clásicos está NARS, cuyo icónico Blush es uno de esos productos que lleva años ocupando un lugar privilegiado en los neceseres de maquilladores y amantes del maquillaje. Sus diferentes tonos permiten jugar con intensidad y acabados sin renunciar a un resultado sofisticado.

 

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Otra firma a tener en cuenta es Dior, especialmente si buscas ese acabado de mejilla fresca y modulable. Sus coloretes permiten construir el color progresivamente, algo fundamental cuando queremos trabajar dos tonos sin que el resultado quede pesado.

Rare Beauty también tiene mucho que decir en esta tendencia. Sus coloretes líquidos se han convertido en uno de los productos más reconocibles de la marca precisamente por su pigmentación y por la posibilidad de modular el resultado. Aquí, eso sí, una pequeña advertencia: menos es más. Una cantidad mínima puede ser suficiente.

Si prefieres una textura en crema, Westman Atelier ofrece ese tipo de acabado natural y pulido que parece fundirse con la piel. Es una opción especialmente interesante si tu idea de maquillaje de novia pasa por una piel ligera, luminosa y muy cuidada.

Y, por supuesto, Armani Beauty se suma a la conversación con sus coloretes en formato barra, pensados para trabajar fácilmente el color sobre mejillas y labios. El formato stick resulta especialmente práctico para construir capas sin perder ese efecto de segunda piel.

 

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También merece la pena mirar las propuestas de Charlotte Tilbury, Estée Lauder, MAC Cosmetics o Gucci Beauty, firmas con una amplia variedad de tonos y texturas que permiten adaptar la técnica tanto a maquillajes naturales como a propuestas algo más sofisticadas.

¿Y si eres novia? Así puedes llevarlo sin perder tu esencia

Aquí llega la parte importante: no tienes que seguir la tendencia literalmente. Si vas a casarte y nunca utilizas dos coloretes, no es necesario experimentar con una técnica completamente nueva el mismo día de tu boda. Puedes incorporar la idea de una forma mucho más sutil: elegir dos tonos muy próximos entre sí y pedir a tu maquillador que trabaje uno como base y otro para aportar dimensión.

De hecho, esta es probablemente la mejor manera de llevar la tendencia al terreno nupcial. El objetivo es que el maquillaje se vea bonito en persona, en las fotografías y cuando vuelvas a mirar tu álbum dentro de veinte años. Por eso conviene evitar modas demasiado marcadas y apostar por una versión personalizada de la técnica.

Fotografía: Momentos de una vida

Una buena prueba de maquillaje es el momento perfecto para experimentar. Puedes probar diferentes colocaciones, comprobar cómo se comportan los tonos con la luz natural y ver qué ocurre cuando sonríes, cuando hablas o cuando pasan varias horas. Porque el colorete también cambia con el rostro.

Un último truco: el doble colorete también puede ayudarte a equilibrar las facciones

Más allá de la tendencia, esta técnica tiene un pequeño as bajo la manga: la colocación del colorete puede modificar visualmente la percepción de las proporciones del rostro.

Si quieres alargar ópticamente el rostro, llevar el color ligeramente hacia arriba y hacia la sien puede crear un efecto más estilizado. Si buscas aportar amplitud y dulzura, concentrar parte del tono en la zona central de la mejilla puede resultar más favorecedor.

 

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No se trata de seguir reglas rígidas porque cada rostro es diferente, sino de entender que el colorete no es simplemente un toque de color. Es una herramienta para trabajar la dimensión, la luz y la expresión.

Y quizá ahí está la razón por la que esta tendencia tiene tantos puntos para convertirse en una de las favoritas del otoño: porque no te pide que cambies tu cara. Solo que la mires desde otro ángulo.

si el skincare diario es importante, cuando se va a dar el “Sí, quiero” lo es aún más. Por eso, las protagonistas optan por llevar a cabo algunos tratamientos de belleza para novias
Fotografía: Júpiter Fotografía

Así que, novia o invitada, la próxima vez que abras tu neceser no pienses en “ponerme más colorete”. Piensa en ponerlo mejor. Un tono para despertar la piel, otro para dibujar suavemente el pómulo y una buena brocha para conseguir que ambos se fundan. El resultado: una piel con más vida, un rostro con más dimensión y ese efecto tan difícil de conseguir que todas buscamos cuando tenemos algo importante que celebrar: parecer espectacular sin parecer excesivamente maquillada.



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lunes, 14 de septiembre de 2026

La reboda de Dulceida y Alba Paul 10 años después

septiembre 14, 2026 0 Comments

Hay historias de amor que empiezan, se transforman, atraviesan momentos difíciles y, cuando parece que ya lo hemos visto todo, vuelven a sorprendernos. La de Dulceida y Alba Paul es, sin duda, una de ellas.

Diez años después de su primera boda, la pareja ha vuelto a celebrar su amor con una nueva ceremonia frente al mar, rodeadas de familia y amigos y con una invitada de excepción que hace que esta historia tenga todavía más significado: Aria, su hija.

La escena tenía todos los ingredientes de una boda de película: la Costa Brava como telón de fondo, una celebración al atardecer, looks nupciales muy diferentes entre sí y alrededor de 150 invitados. Pero, sobre todo, tenía algo que no se puede planificar: la emoción de volver a elegirse.

 

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Una década después, vuelven a pasar por el altar

Dulceida y Alba se conocieron en 2014 y un año después hicieron pública su relación. En septiembre de 2016 celebraron su primera boda, aunque entonces no tuvo carácter legalDespués llegó una etapa mucho más complicada. En 2021 anunciaron su separación tras atravesar un periodo de crisis que ambas han descrito públicamente como doloroso. Pero la historia no terminó ahí. En 2023 confirmaron que habían retomado su relación y, en 2025, dieron el paso de casarse legalmente por lo civil en una celebración íntima.

Y ahora han querido hacer algo distinto: volver a celebrar su amor diez años después de aquel primer ‘sí, quiero’.Porque, seamos sinceras, ¿hay algo más bonito que casarte otra vez con la misma persona cuando ya has vivido mucho más juntas?

El mar, otra vez protagonista

Para esta segunda celebración escogieron el Hostal de La Gavina, en S’Agaró, uno de los enclaves más especiales de la Costa Brava.No es una elección casual. El mar ya había formado parte de su primera boda y ambas habían contado en alguna ocasión que querían volver a celebrar su amor frente al Mediterráneo.

Esta vez, además, la ceremonia tuvo lugar al atardecer y al aire libre. El resultado: una estampa elegante, natural y absolutamente mediterránea, con ese punto relajado que convierte una boda junto al mar en algo difícil de olvidar.La fecha también tenía un significado especial. Dulceida había explicado que quería que estuviera relacionada con la de su primera boda y que debía ser, sí o sí, el 11 o el 12 de septiembre. Finalmente, el gran día llegó el 12 de septiembre de 2026.

Dulceida apuesta por el boho-chic para su segundo ‘sí, quiero’

Si en su primera boda Dulceida apostó por una silueta princesa, con una falda de tul muy voluminosa y una larga cola, para esta ocasión ha dado un giro de estilo. La influencer ha confiado de nuevo en una firma española, esta vez Pronovias, para crear un look mucho más bohemio y sofisticado.

 

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El vestido elegido combina encaje floral, cuerpo de cuello halter y espalda descubierta con una silueta sirena que abraza la figura. El detalle que marca la diferencia está en la parte inferior: una espectacular sobrefalda de volantes plisada artesanalmente que aporta movimiento y ese aire boho-chic perfecto para una celebración junto al Mediterráneo. El look se completó con un moño bajo y pulido, una elección beauty que equilibra la sensualidad del vestido y deja todo el protagonismo a la espalda.

 

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Y porque una novia no tiene por qué quedarse con un solo look, Dulceida cambió de vestido para la fiesta posterior. Ambos diseños fueron de Pronovias.

Alba Paul rompe con lo tradicional con un traje de inspiración setentera

Alba Paul ha vuelto a demostrar que no existe una única manera de vestir de novia. Su elección ha sido un dos piezas de inspiración setentera, confeccionado a medida para la ocasión. El conjunto está formado por una chaqueta estructurada de cuello mao, cierre cruzado y un solo botón, combinada con un pantalón flare de pinzas y un fajín realizado en el mismo tejido. Un look con personalidad, elegante y tremendamente actual que se aleja del clásico vestido nupcial sin perder ni un ápice de sofisticación.

 

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Para completar el estilismo, Alba optó por unos zapatos de tacón y llevó el cabello suelto con un semirrecogido, consiguiendo ese equilibrio entre novia y chica cool que tan bien encaja con el espíritu de la celebración. En la elección de ambos looks estuvo presente David Rivas, estilista de confianza de la pareja, que participó en el proceso de creación y selección de los estilismos.

Aria, la pequeña protagonista que llevó las alianzas

Pero si hubo alguien que convirtió esta reboda en algo todavía más especial fue Aria.

La hija de Dulceida y Alba, nacida en octubre de 2024, fue la encargada de llevar los anillos al altar junto a su prima Aina. Y no es un detalle cualquiera: Aina ya había tenido ese mismo papel en la primera boda de la pareja, por lo que el gesto conecta de una manera preciosa ambos momentos.

Las dos niñas lucieron mini vestidos blancos a juego, poniendo la nota más dulce de una ceremonia que, diez años después, habla de una familia que ha crecido y cambiado.

Nagore Robles, la amiga que terminó oficiando la boda… y casi se queda sin vestido

Toda boda tiene su pequeño caos. Incluso una reboda cuidadosamente organizada. En este caso, el contratiempo tuvo como protagonista a Nagore Robles, una de las amigas más cercanas de la pareja y la encargada de oficiar la ceremonia.

 

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Su vestido, diseñado específicamente para la ocasión, no estaba terminado cuando fue a recogerlo. El problema fue todavía mayor: no le quedaba bien y, según explicó ella misma, tuvo que buscar una alternativa prácticamente de urgencia. Finalmente, una amiga le prestó un vestido que tenía en casa y esa fue la solución de última hora. Porque sí: hasta en las bodas más perfectas hay un momento de ¿y ahora qué hago?. Y quizá ahí también reside parte de la magia.

 

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Una lista de invitados muy ‘top’

La celebración reunió a alrededor de 150 personas, entre familiares, amigos y algunos de los rostros más conocidos del universo de las influencers españolas.

Entre los invitados estuvieron Laura Escanes, Violeta Mangriñán, Lola Lolita, Teresa Andrés, Melyssa Pinto, Susana Molina, Marta Lozano, Luc Loren, Jonan Wiergo, La Jedet y Madame de Rosa, entre otros.

 

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Pero más allá de la lista de nombres, la intención estaba clara: hacer una celebración relativamente íntima y compartirla con las personas que han formado parte de su historia.

 

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Una ceremonia al atardecer llena de emoción

La ceremonia estuvo oficiada por Nagore Robles, mientras que la música corrió a cargo de Alfred García y Rozalén, además de un DJ que se encargó de poner ritmo a la fiesta posterior. Y si hubo un momento capaz de competir con los looks y con el espectacular escenario, fueron los discursos.

 

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Dulceida habló de Alba y de Aria como su familia, su casa y su mundo, mientras que Alba recordó que los mismos ojos con los que Dulceida mira a su hija fueron los que hicieron que ella se enamorara de Aida. No hacía falta mucho más.

“Te volvería a elegir”: el verdadero significado de esta reboda

Quizá lo más bonito de esta historia no sea que Dulceida y Alba hayan vuelto a casarse. Es que han decidido volver a elegirse después de diez años, después de una separación, de una reconciliación, de haberse convertido en madres y de haber construido una vida diferente a la que imaginaban cuando se dieron el primer ‘sí, quiero’.

 

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Esta vez no se casan las mismas dos mujeres que lo hicieron en 2016. Y precisamente por eso esta segunda boda tiene otro significado. Hay algo especialmente poderoso en celebrar el amor no solo cuando todo empieza, sino también cuando ya sabes todo lo que implica compartir una vida. Y ellas han querido hacerlo frente al mar, rodeadas de los suyos y con Aria llevando las alianzas. Al terminar la celebración, Dulceida resumió todo en cuatro palabras: “Para toda la vida”. Y, después de diez años, quizá esa sea la declaración de amor más bonita de todas.



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