Roof tent: la nueva forma de viajar en pareja y dormir bajo las estrellas
Hay viajes que empiezan cuando haces la maleta y otros que empiezan mucho antes: cuando decidís coger el coche, dejar atrás la rutina y ver hasta dónde os lleva la carretera. Si además la habitación de hotel va sobre el techo del coche, la cosa se pone todavía más interesante.
Las roof tents, o tiendas de techo, se han convertido en una de las formas más originales y románticas de viajar en pareja. La idea es sencilla: una tienda de campaña especialmente diseñada para instalarse sobre el techo del vehículo y que, una vez montada, se convierte en vuestro pequeño refugio allá donde decidáis parar. ¿El resultado? Dormir en plena naturaleza, despertar con vistas y recuperar ese placer de no saber exactamente qué os espera al día siguiente.
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¿Cómo funciona una roof tent?
No hace falta convertirse en una pareja de exploradores profesionales. La roof tent se instala sobre unas barras o un sistema de carga compatible con el coche y, cuando llega el momento de acampar, se despliega desde el propio techo.
Dependiendo del modelo, el montaje puede ser prácticamente inmediato. Algunas se abren como un libro y otras se despliegan hasta convertirse en una tienda más amplia. En su interior suelen incorporar un colchón, por lo que la experiencia se parece más a llevar una habitación portátil que a montar una tienda de campaña tradicional.

Y aquí llega una de sus grandes ventajas: no dormís en el suelo. Ni piedras, ni humedad, ni esa búsqueda eterna de la zona más plana del camping. Subís por la pequeña escalera, cerráis la cremallera y vuestro refugio queda listo.
Eso sí, antes de lanzarse a la aventura conviene comprobar la compatibilidad de la tienda con vuestro coche, la capacidad de carga del techo y las condiciones de uso recomendadas por el fabricante.
Una habitación con vistas, literalmente
La magia de una roof tent está en que cambia por completo la manera de vivir el destino. Imaginad llegar al final de una carretera entre montañas, encontrar un lugar permitido para pernoctar, abrir la tienda y descubrir que vuestra habitación para esa noche tiene como techo un cielo lleno de estrellas.
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No hay minibar. Tampoco servicio de habitaciones. Pero quizá haya algo bastante mejor: silencio, naturaleza y tiempo para vosotros dos. Porque viajar así invita a bajar el ritmo. A cenar sin mirar el reloj, sacar una manta cuando refresca, abrir una botella de vino y alargar la conversación hasta que el sueño gane la partida. Y al día siguiente, despertarse con la primera luz, abrir la tienda y empezar el día sin necesidad de hacer el check-out.
Por qué es un planazo para dos
Hay algo especialmente bonito en viajar en pareja de esta manera: todo se comparte. La elección de la ruta. El lugar donde parar. Quién prepara el café mientras el otro recoge. Esa playlist que solo funciona cuando vais en carretera. El baño improvisado en un lago. Las decisiones de última hora. Incluso esos pequeños momentos en los que algo no sale como estaba previsto y termináis riéndoos de ello.

Una roof tent convierte el viaje en parte de la experiencia y no únicamente en el trayecto entre un destino y otro. Además, permite combinar aventura y comodidad. Podéis recorrer diferentes lugares sin tener que reservar una habitación cada noche y, al mismo tiempo, llevar con vosotros vuestro propio espacio para dormir. Es una opción especialmente atractiva para quienes quieren acercarse a la naturaleza sin renunciar del todo a ciertas comodidades.

El viaje empieza cuando cerráis la puerta de casa
Quizá por eso las roof tents encajan tan bien con una generación que ya no busca únicamente viajar para tachar destinos de una lista. Buscamos experiencias que se recuerden.
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Un fin de semana en la costa, una ruta por la montaña, una escapada por pueblos perdidos o una aventura de varios días cambiando de paisaje cada mañana. No hace falta cruzar medio mundo. A veces basta con conducir unas horas, apagar el móvil y descubrir que tenéis delante un lugar precioso en el que no habíais pensado dormir.
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Y, por supuesto, tiene un punto muy romántico. Porque hay algo irresistible en meterse en una tienda de techo después de pasar el día descubriendo mundo y saber que, esta noche, la única habitación que necesitáis es la que lleváis con vosotros.
Puede que no sea la forma más convencional de viajar. Precisamente ahí está su encanto. Una roof tent no promete un viaje perfecto. Promete algo bastante más interesante: una historia que contar juntos cuando volváis a casa.
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